abril 15, 2025

Identidad visual vs. identidad verbal: ¿qué papel juegan en una marca coherente?

Cuando hablamos de construir una marca sólida, muchas veces se pone el foco en la parte visual: el logo, los colores, las tipografías… Sin embargo, hay otro pilar igualmente importante que muchas marcas pasan por alto: la identidad verbal. Ambos lenguajes, el visual y el escrito son fundamentales para lograr una marca coherente, profesional y memorable.

Pero ¿en qué se diferencian y cómo trabajan en conjunto? Vamos a desglosarlo.

¿Qué es la identidad visual?

La identidad verbal es la forma en la que una marca se expresa con palabras. Va más allá del slogan o los textos publicitarios: es un lenguaje con estructura, tono y estilo definidos que se mantiene coherente en cualquier canal de comunicación

Incluye:

  • El naming o nombre de la marca
  • El slogan o tagline
  • El tono de voz (serio, informal, cercano, técnico)
  • La forma en que la marca redacta, responde, cuenta historias y transmite mensajes
  • Su función es construir personalidad, generar conexión emocional y dar sentido al mensaje que la marca quiere comunicar

¿Por qué es importante la coherencia entre ambas?

Porque cuando una marca dice una cosa y visualmente parece otra, genera disonancia y descontanza. En cambio, cuando la identidad visual y la verbal se alinean, se refuerzan mutuamente y construyen una marca fuerte, coherente y creíble.

Imagina una marca que visualmente parece elegante, minimalista y sobria, pero que en redes sociales usa un lenguaje informal lleno de emojis y expresiones coloquiales. ¿Confundiría? Sí. ¿Transmitiría coherencia? No.

Al lograr una armonía entre cómo se ve y cómo habla, una marca transmite con claridad su propuesta de valor y facilita la conexión con su público.

¿Cómo trabajan juntas en la práctica?

Aquí algunos ejemplos de cómo se complementan:

  • Un logo moderno y vibrante debe ir acompañado de un lenguaje fresco y dinámico.
  • Una identidad visual institucional y sobria necesita un tono verbal profesional, estructurado y preciso.
  • Una marca que quiere parecer cercana y humana debe hablar como lo haría una persona real, con empatía y naturalidad, y reflejar eso visualmente también.

Ambos lenguajes se deben diseñar desde el mismo punto de partida: la esencia de la marca. A partir de ahí se construyen los sistemas visuales y verbales para que trabajen al unísono.

En resumen...

  • La identidad visual capta la atención.

  • La Identidad verbal construye el vinculo.

  • Juntas hacen que una marca sea coherente, recordable y protesional

  • Una marca fuerte no solo se ve bien: se siente auténtica en todo lo que dice y cómo lo dice. Y esa autenticidad solo se logra cuando el diseño y las palabras hablan el mismo idioma.