Cuando hablamos de construir una marca sólida, muchas veces se pone el foco en la parte visual: el logo, los colores, las tipografías… Sin embargo, hay otro pilar igualmente importante que muchas marcas pasan por alto: la identidad verbal. Ambos lenguajes, el visual y el escrito son fundamentales para lograr una marca coherente, profesional y memorable.
Pero ¿en qué se diferencian y cómo trabajan en conjunto? Vamos a desglosarlo.
¿Qué es la identidad visual?
La identidad verbal es la forma en la que una marca se expresa con palabras. Va más allá del slogan o los textos publicitarios: es un lenguaje con estructura, tono y estilo definidos que se mantiene coherente en cualquier canal de comunicación
Incluye:
- El naming o nombre de la marca
- El slogan o tagline
- El tono de voz (serio, informal, cercano, técnico)
- La forma en que la marca redacta, responde, cuenta historias y transmite mensajes
- Su función es construir personalidad, generar conexión emocional y dar sentido al mensaje que la marca quiere comunicar
¿Por qué es importante la coherencia entre ambas?
Porque cuando una marca dice una cosa y visualmente parece otra, genera disonancia y descontanza. En cambio, cuando la identidad visual y la verbal se alinean, se refuerzan mutuamente y construyen una marca fuerte, coherente y creíble.
Imagina una marca que visualmente parece elegante, minimalista y sobria, pero que en redes sociales usa un lenguaje informal lleno de emojis y expresiones coloquiales. ¿Confundiría? Sí. ¿Transmitiría coherencia? No.
Al lograr una armonía entre cómo se ve y cómo habla, una marca transmite con claridad su propuesta de valor y facilita la conexión con su público.

¿Cómo trabajan juntas en la práctica?
Aquí algunos ejemplos de cómo se complementan:
- Un logo moderno y vibrante debe ir acompañado de un lenguaje fresco y dinámico.
- Una identidad visual institucional y sobria necesita un tono verbal profesional, estructurado y preciso.
- Una marca que quiere parecer cercana y humana debe hablar como lo haría una persona real, con empatía y naturalidad, y reflejar eso visualmente también.
Ambos lenguajes se deben diseñar desde el mismo punto de partida: la esencia de la marca. A partir de ahí se construyen los sistemas visuales y verbales para que trabajen al unísono.
En resumen...
-
La identidad visual capta la atención.
-
La Identidad verbal construye el vinculo.
-
Juntas hacen que una marca sea coherente, recordable y protesional
-
Una marca fuerte no solo se ve bien: se siente auténtica en todo lo que dice y cómo lo dice. Y esa autenticidad solo se logra cuando el diseño y las palabras hablan el mismo idioma.